HEIJUNKA
El Lean Manufacturing es uno de los grandes modelos de fabricación de la actualidad y ya hemos hablado sobre él en varias ocasiones. Hoy nos vamos a detener en uno de los ladrillos que habitualmente componen el edificio del Lean manufacturing y el Just in Time: el Heijunka. Esta técnica de origen japonés, que puede traducirse como nivelamiento de la producción, está creada para tratar de mitigar los efectos de las variaciones de la demanda en la cadena de producción.
Esa nivelación hace referencia a una producción más equilibrada entre numerosas referencias, en vez de una que atienda grandes cantidades de una misma referencia hasta pasar a la siguiente, dentro de un número de referencias habitualmente más pequeño.
Una de las primeras preguntas que surgen cuando nos encontramos ante un nuevo modelo de producción es a qué necesidades responde. Es decir, ¿por qué y para qué debería cambiarme al Heijunka?
Esta nivelación de la producción se opone al sistema tradicional de producción, enfocado a la fabricación de grandes lotes de una única referencia. El enfoque tradicional sirve especialmente cuando tenemos que servir cantidades muy grandes o abastecemos mercados muy estables y con pocas variaciones de la demanda. Por su parte, el sistema Heijunka busca crear entornos productivos que tengan una mayor capacidad de respuesta para los mercados actuales, en los que la demanda, los gustos del consumidor y la rotación constante de productos están cada vez más presentes.
Cuando una empresa se decide por apostar por conocer la demanda en tiempo real y lograr flexibilizar su producción, ha de ser consciente del esfuerzo y los recursos que ha de destinar para lograrlo.
Como hemos dicho, esto no significa que el Heijunka sea un sistema “mejor” como tal, sino que puede ser más adecuado para determinados sectores, mercados o empresas. Por ejemplo, para empresas que trabajen lotes muy grandes de pocas referencias y busquen su beneficio en la economía de escala el Heijunka puede no ser lo más idóneo. Sin embargo, sí puede serlo para una empresa que en vez de querer producir 1.000 unidades de sus tres referencias quiere poder adaptarse rápidamente en pequeños lotes de 50 unidades a lo largo de docenas de referencias, mientras introducen nuevos productos o adaptan las cantidades de producción.
La filosofía Heijunka supone adaptar la empresa para poder lograr esa nivelación en el plan de producción y en el mix de productos. Esto tiene implicaciones en los sistemas de información, la trazabilidad, la visibilidad de la cadena de suministro y de producción, el layout de la fabricación (el esquema según el cual disponemos las máquinas y las instalaciones para fabricar nuestros productos), etc.
En el Heijunka es habitual el uso de la célula de trabajo, “que responde al concepto de flujo de actividades muy cercanas y que adopta la forma física de “U”. El flujo continuo transforma varios procesos que trabajan de forma independiente en una cela de trabajo conjunta y flexible, donde todos los procesos van ligados uno después del otro. La distribución en forma de U da más flexibilidad a la línea [de producción] y exige una mayor polivalencia del usuario”.
Entre los principales beneficios de una aplicación exitosa del Heijunka están:
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