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Una logística de cine

Logística de cine

Superhéroes, romances inolvidables, catástrofes naturales, mitos, leyendas, grandes sucesos de la historia… Con todo un arsenal de grandes historias para contar, ¿por qué habría de detenerse el cine en algo aparentemente menos vibrante para el celuloide como es la logística? Sin embargo, son bastantes las películas que, de una forma u otra, también han tocado el tema del transporte y la cadena de suministro.

Mientras que hay pocas películas que traten como tema principal la cadena de suministro, son muchas las que tienen la logística como telón de fondo o la abordan de una manera u otra, y en muchos casos de forma sorprendente. Desde el cine de acción alternativo hasta los dibujos animados pasando por las series, la comedia y el drama.

 

Cine y logística

La mafia y las drogas

De entre todas las temáticas, el mundo de la mafia y de la droga posiblemente haya sido uno de los más fértiles a la hora de narrar mundos en los que la logística es fundamental. Los procesos de fabricación, el transporte de la droga, la importancia de la distancia entre el origen y el destino, la pelea por los puntos de distribución, las trifulcas sobre qué productos trabajar o evitar o las riñas entre las familias mafiosas tienen un eco claro de problemas habituales en las cadenas de suministro. Obras como la serie Breaking Bad, la película Traffic de Steven Soderbergh y la saga de El Padrino contienen estos elementos.

Pero si hay una obra que dé una idea totalmente global de la logística del narcotráfico, esa es The Wire. La serie dedica cada una de sus temporadas a la relación del mundo de la droga con elementos como la política, la educación, los sindicatos y el periodismo, incidiendo en ese carácter global tan típico en las cadenas de suministro.

Y pese a estar ambientada en los suburbios de una ciudad complicada como es Baltimore, a sus diálogos se asoman términos como elasticidad de la demanda, deseo del consumidor, retraso de la decisión de compra y estrategias de marketing.

Cine familiar y navideño

¿Tiene hueco la logística en el cine creado para toda la familia? ¿Qué puede tener que ver una película como Solo en casa con la cadena de suministro? Pues más de lo que parece. Para empezar, todos los problemas de Macaulay Culkin comienzan cuando pierde un enlace logístico (en este caso, un vuelo junto a su familia); algo que los profesionales de la cadena de suministro saben que suele desembocar en problemas que se van haciendo cada vez mayores, como sucede en la película.

El resto de la cinta es una muestra de cómo el protagonista tiene que hacerse cargo de toda la casa y defenderla de unos ladrones que quieren entrar en ella. Para conseguirlo necesita, además de adquirir suministros -en una escena en la que lo hace queriendo demostrar madurez-, ser imaginativo usando los elementos que tiene a su alcance contra los invasores. Así diseñará trampas con adornos navideños y usará el bricolaje del hogar como si de un auténtico arsenal se tratara. Para todos los trabajadores logísticos, la innovación, la adaptación, la optimización en el uso de recursos y la imaginación para resolver conflictos son parte del día a día.

Logística para solitarios

La ausencia de logística también es logística. Es el caso de los protagonistas que se quedan aislados del resto del mundo. Es, por ejemplo, lo que le sucede al personaje encarnado por Tom Hanks en Náufrago, en la que tras un accidente termina solo en una isla. Además, su personaje trabaja en una empresa logística, y la película incluye un elocuente discurso que da a sus empleados: “Vivimos o morimos por el reloj. Nunca le damos la espalda y nunca nos permitimos el pecado de perder la noción del tiempo”. Aunque la película le dará una vuelta irónica a esta frase al dejarle todo el tiempo del mundo en su isla desierta, su condición de náufrago también nos habla de la importancia de estar conectados al resto del mundo, tanto en lo personal como en lo material. Además, tendrá que tirar de imaginación para aprovechar los restos del naufragio.

Aún más extrema es la situación que plantea la más reciente Marte. En ella, Matt Damon se queda igual de aislado, pero mucho más lejos de cualquier ayuda al encontrarse en el planeta rojo. Para salvarse, deberá ser capaz de gestionar sus escasísimos recursos para procurarse comida y poder sobrevivir, incluyendo fabricar su propio abono.

Logística para los más pequeños

De primeras, parece difícil imaginar algo menos indicado que una película de dibujos animados para tratar la cadena de suministro. Sin embargo, Zootrópolis es capaz de convertir en juego conceptos como el Lean y la reducción de desperdicios. En una divertida escena, vemos como el zorro Nick se las ingenia para convertir un helado tamaño elefante en muchos pequeños helados de tamaño roedor. Por increíble que parezca, la escena es un prodigio de filosofía Lean y aprovechamiento de recursos: cómo conseguir materias primas a bajo coste, cómo maximizar ventas partiendo de la misma cantidad de producto, reducir a cero el número de desechos, cercanía del punto de venta al consumidor, reciclaje… Y, para colmo, Nick acaba revendiendo los palos de los helados a una compañía constructora formada por roedores. Un auténtico cero por ciento de residuos.

Logística de otros tiempos

¿Qué es Jurassic Park sino una película sobre logística? Si ya hemos comenzado a ver las películas bajo otra óptica, en esta saga podemos interpretar la extinción de los dinosaurios como una enorme rotura de stock en la transmisión de ADN; una que dura millones de años hasta que se logra recuperar este ADN y utilizarlo para devolverlos a la vida. A partir de ahí tenemos una lección sobre los problemas que puede provocar una gran demanda -el deseo de todo el mundo por ver los dinosaurios-, una baja oferta, la codicia de una empresa por establecer un monopolio y la necesidad de establecer un plan de riesgos que evalúe todos los escenarios posibles (especialmente cuando manejas dinosaurios).

Logística de mercancías peligrosas

Dentro de las películas en las que podemos rastrear la presencia de la logística, el transporte de mercancías peligrosas es otro de los subgéneros más habituales. Especialmente el transporte de dinamita y nitroglicerina; dos sustancias explosivas ideales para añadir una constante sensación de desasosiego en el espectador por la constante amenaza de explosión. Entre las mejores, un clásico como El salario del miedo, Oso de Oro en Berlín y Palma de Oro en Cannes, que traza perfectamente la presión adicional que suponen este tipo de cargamentos.

Otro subgénero que tendría cabida aquí sería el de las enfermedades infecciosas. La forma en la que estas se expanden en un mundo cada vez más global, los problemas de aislamiento e incomunicación que producen y las medidas para detener su avance son problemas con una clara vertiente logística. En el caso de la película Contagio, de nuevo de Steven Soderbergh, incluye además una excelente escena sobre la búsqueda del foco de infección, en el que se da la vuelta a la cadena de suministro -o de infección en este caso- para lograr detectar su origen. Un estudio sobre lo interconectado y globalizado que está nuestro mundo.

Llegar a cualquier precio

Otro argumento clásico: la necesidad de llegar a un destino determinado antes de una hora concreta (y, a menudo, robando algo en el camino). Aquí encontramos sagas taquilleras como Fast & Furious o la más cercana Baby Driver, dedicadas al consumo de palomitas y al quemado de ruedas, hasta películas de culto y tono nihilista como Punto Límite: Cero. Todo un arsenal de películas con la presión por vencer al cronómetro como argumento central; el día a día de la logística.

Mercancía valiosa

En algunos casos el principal reto no es llegar rápido, sino lograr llegar y hacerlo con la mercancía intacta. Es el caso de Taking Chance, en la que Kevin Bacon interpreta a un militar estadounidense que tiene que repatriar el cadáver de un compañero desde Irak hasta su hogar. Dejando de lado el tono patriótico, la película es una muestra de cuidado con la carga, de la importancia de que esta llegue intacta a su destino y de las dificultades que pueden sufrir los envíos, más aún si tienen que cruzar medio mundo.

Las películas sobre alpinismo nos ofrecen otra cara de lo que puede ser la mercancía valiosa. En títulos como Everest podemos comprobar cómo la importancia de una mercancía varía también en función de sus condiciones, la necesidad que hay de ella y cómo de fácil es que sea suministrada. Por eso las botellas de oxígeno se convierten en cuestión de vida o muerte a 8.000 metros de altura. Sin olvidar la logística necesaria para cualquier ascenso a estas cumbres –organización, emplazamiento de campos bases, alimentos, cómo cocinarlos, agua, medicinas, opciones de rescate en caso de accidente, disponer de buenos sistemas de información, comunicación-. Sin olvidar la trazabilidad de cada persona en cada momento. La logística es especialmente crítica en el Himalaya y, en general, en cualquier proceso que sea realmente crítico.

Podríamos seguir de forma indefinida, pero este conjunto de películas, géneros y situaciones creemos que es una buena muestra de la presencia oculta que la logística tiene no solo en el cine, sino en todas nuestras vidas. En definitiva, es una manera de reivindicar la labor de los profesionales de las cadenas de suministro de todo el mundo y de las empresas que mueven los materiales por todo el planeta.

 

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