Podríamos creer que hoy en día se puede enviar casi cualquier cosa a través de las empresas de transporte. Sin embargo, el siglo XIX y el siglo XX fueron testigos de algunos de los envíos más raros y peculiares de los que se tiene constancia. En algunos casos por mera excentricidad, en otros por falta de dinero y en otros casos por cuestiones de vida o muerte. Pero todos con una cosa en común: lo transportado eran personas.
