Hace apenas unos meses, entre marzo y abril, varios convoyes de camiones circularon por las carreteras de Europa con destino a Rotterdam. Hasta aquí, nada fuera de lo habitual. Pero había algo extraordinario: eran los primeros camiones sin conductor que lo hacían.
Las enormes posibilidades que abren los camiones sin conductor han hecho que el mundo del transporte comience a plantearse cómo se vería afectado con la llegada de estos vehículos a nuestras carretas.
